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La potencia de la acción

  • Foto del escritor: latercera Bariloche
    latercera Bariloche
  • 15 oct
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 24 oct

Todo empezó en un asado entre amigos, allá por 2023. Ese día se prendió algo más que el fuego de la parrilla: se encendió una idea. Entre risas, charlas y ganas de hacer, nació lo que hoy somos: La Tercera, una organización que combina militancia, cultura y acción comunitaria.


Desde entonces, caminamos juntos sobre varios pilares que sostienen nuestro crecimiento.


En cada uno laten nuestras voces, nuestras manos y los sueños que nos impulsan.


Cuando Verónica Moyano, de la Secretaría de Cultura, recuerda los primeros días de La Tercera, habla de ese encuentro: " Ahí surgió la idea de organizarnos, de formar grupos de comunicación, territorio y logística”, cuenta. Lo que parecía un gesto pequeño se transformó en Casa Macacha, un centro cultural que hoy es mucho más que un espacio físico: es un lugar donde la cultura se convierte en motor de transformación social. Lo que parecía un gesto pequeño terminó convirtiéndose en Casa Macacha, nuestro centro cultural y corazón colectivo.


Ahí cada detalle importa: cómo se disponen las aulas, cómo se recibe a los artistas, cómo un niño puede tomar un instrumento sin que el dinero sea un obstáculo. “Para nosotros, la cultura no es un lujo, sino un derecho y un puente hacia la inclusión,” dice Vero.


Cada taller, clase o actividad busca fortalecer la comunidad mientras potencia la creatividad. Años de militancia y proyectos anteriores se encontraron en este espacio. Para nosotros, lo importante es que Macacha sea un lugar de acción: generar, crear y sostener. No se trata solo de lo visible —el edificio, los talleres— sino de la política que lo atraviesa, de la economía popular y solidaria que defendemos y de la igualdad de oportunidades que soñamos para todxs.


Cada rincón late, y nosotros latimos con él. Desde la Secretaría de Economía, Amanda Ballero, describe La Tercera como “la potencia de lo colectivo”. Su mirada se centra en la acción concreta: acercar productos de calidad a la comunidad, reducir intermediarios y fortalecer la soberanía alimentaria. Las cajas EPA y los vínculos con productores locales son apenas una parte de un entramado que busca que la economía deje de ser un privilegio y se transforme en un derecho compartido.


Cada proyecto tiene un doble sentido: sostener nuestra organización y mejorar la vida de la comunidad. Por eso impulsamos talleres, ferias y compras directas a pequeños productores. Sabemos que cada decisión económica tiene impacto real en la gente, y por eso tratamos de ordenar, prever y planificar sin perder de vista lo esencial: el bienestar colectivo.


La fuerza de La Tercera está en esa combinación entre compromiso y acción diaria.


Entendemos los números, organizamos recursos, pero sobre todo, garantizamos que cada proyecto llegue a quienes más lo necesitan.


La economía, para nosotros, no es abstracta: es un puente entre productores, consumidores y comunidad.


Para Albano "Nano" Geliberti, de la Secretaría de Hábitat y Ambiente, lo que nos aglutina es sentirnos parte de un espacio donde pasan muchas cosas que, si estuviéramos solos, serían imposibles de hacer.


Somos un punto de encuentro donde se potencian proyectos, ideas, ganas. También nos potencia el propio acto de encontrarnos. "Porque cuando hacemos para otros, también nos transformamos nosotros," cuenta Nano y agrega: "En un contexto que muchas veces se siente violento o adverso, estar juntos nos hace sentir un poco más a salvo."


Hacemos cosas que nos cambian a nosotros y que transforman la ciudad, los barrios, los espacios que habitamos. Y eso se siente.


Se siente como una energía que convoca, que empuja, que crece. Por eso en La Tercera no paramos de sumar iniciativas y multiplicar vínculos.


“Gran parte del corazón de La Tercera está ahí: en el compartir y en el acompañar desde el hacer”, dice Sebastián Fuentes, referente de Salud y Desarrollo. Para él, la clave está en el territorio. “Venimos charlando mucho sobre lo importante que es estar presentes, entendernos como un jugador político activo." Porque primero, para poder ayudar a una familia, tenemos que estar ahí, conocer las problemáticas de cerca y asumir un compromiso real con las actividades.


Seba está ligado al Proyecto Vertedero. Los sábados va con un grupo de militantes y arman un comedor móvil: mesas, sillas, el chulengo y las ollas viajan al manto para cocinar junto a las familias que viven y trabajan entre la basura. “Cocinamos en el mismo lugar —pollo con ensalada en verano, pollo con guiso en invierno— y lo compartimos." Hay mucha gente que busca comida en la basura, y creemos que el plato de comida arriba de la mesa es un derecho básico. Por eso tenemos que estar en los lugares urgentes, esos que no pueden esperar dos años para ver qué pasa.


Además, Sebastián destaca la importancia de construir vínculos duraderos con las familias del vertedero y de impulsar acciones ambientales. “Queremos que La Tercera sea una referencia en lo ambiental, en el trabajo con los recicladores y con las familias que todos los días están ahí. El objetivo es que nos reconozcan como un espacio de apoyo, de confianza y de organización colectiva."


Nacimos de una pregunta simple, pero profunda: ¿cómo hacer política de otra manera?


Para Joaquín Collazo, Secretario Político y Director del Centro Cultural Casa Macacha, la respuesta no estaba en los partidos tradicionales, sino en construir un espacio propio, donde las ideas, la participación y la acción en los barrios fueran el corazón de nuestra propuesta. Joaco destaca la importancia de lo "que genera el espacio físico en donde encontrarse y saber que ahí hay gente que hace. Eso faltaba en Bariloche. Mas allá de que sea un espacio cultural, es un espacio físico con vida política."


Desde el principio, supimos que queríamos transformar Bariloche no desde los nombres o las encuestas, sino desde los vínculos reales con la comunidad. Para nosotros, la política no es teoría ni debate vacío: es trabajo en el territorio, conocer las necesidades de nuestra gente y crear proyectos que respondan a ellas.


Cada taller, cada encuentro en el vertedero o en los barrios, es una oportunidad para que la política deje de ser un concepto y se convierta en acción concreta.


"Somos parte del campo nacional y popular democrático y feminista, y desde ahí construimos", dice Joaquín.


Queremos que las candidaturas y programas se construyan con transparencia, con discusión y consenso. “No queremos que nos digan quién tiene que ser candidato; queremos que las decisiones surjan del colectivo, de los que estamos en la calle, de los que vivimos los problemas de la ciudad”, dice.


Cada paso político que damos es también un paso comunitario, un puente entre la acción y la representación. Porque en La Tercera, nuestro corazón político late en la participación, la acción y la democracia interna.


Ese pulso que empezó en un asado sigue creciendo. Late cuando abrimos una puerta en Casa Macacha, cuando una olla empieza a hervir, cuando prendemos una estufa nueva, cuando una idea se convierte en trabajo colectivo. Late en nosotros y entre nosotros. Y si algo aprendimos en el camino, es que las cosas que laten de verdad no se frenan: se expanden.

 
 
 

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